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Encuentro de oración. 14 diciembre 2017

CASTILLO INTERIOR

El conocimiento para seguir a Jesucristo

Nuestro encuentro de oración, última de este 2017, tiene lugar en el oratorio de las hermanas de la Residencia, muy propicio para acompañar con el calor que ofrece la casa y el de las hermanas que residen en ella; algunas nos acompañan asiduamente.
Cierto es que Teresa “engancha”; engancha porque escribe desde su realidad, desde su propia experiencia. De ahí que su libro Las Moradas vaya calando firme en los miembros de la Familia Teresiana.
Hoy nos hemos acercado a las Segundas Moradas y, en oración, hemos tratado de seguir el camino y hacer nuestra la experiencia de Teresa para conocer mejor a Jesús.
La oración, después de saludarnos y de ambientar y propiciar el encuentro interior, ha comenzado con el canto Aquieta mi corazón, acállalo, suavízalo, dulcifícalo…, para que la llamada de Jesús a conocerle personalmente haga posible una historia de amistad y de amor con Él.
Por supuesto que el apoyo para este “trato de amistad” que pretendemos hoy han sido textos seleccionados de las Segundas Moradas.
Con ellas hemos iniciado este camino espiritual de acercamiento íntimo a Jesucristo. Y hemos ido descubriendo los aspectos que reflejan sus líneas.
Por una parte, el llamamiento del Señor a cada uno de nosotros. Seguros de esta llamada hemos tratado de descubrir, en analogía con la llamada a los apóstoles en su día, la llamada personal de Jesús a imitar su misma vida, a vivir en nuestra realidad con el talante de Jesús: a ver el camino a seguir para seguirle a Él.
Todo esto para llegar al convencimiento espiritual y del entendimiento de que este camino es el de la oración: mirarle, admirar su vida, su actuar, y, conociéndolo bien, determinarnos a seguirle. En este momento de la oración se nos invita a recoger, en estampa, la imagen de Jesús proyectada de antemano en la pantalla y a mirarla en el apogeo de la vida de cada día. Nos recogemos en silencio oracional, que continúa con la interiorización del canto Párate y contempla.
A lo largo de la oración, y siguiendo este camino, ahondamos interiormente en las dificultades que supone el seguimiento y que hay que ir superando para llegar al encuentro personal y de intimidad con Jesús. En el canto Nada me puede separar de ti reiteramos nuestra firme voluntad de seguir en nuestro ambiente este camino de oración y relación con Jesús que nos llama. Sabedoras de nuestras debilidades, terminamos con el canto En Cristo mi confianza.
A continuación pasamos a compartir los típicos dulces navideños y a desearnos una dichosa y buena Navidad acogiendo la presencia de Dios en nuestras vidas.

¡Feliz Navidad!

 

 

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