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Encuentro de oración. 18 abril 2018.

CASTILLO INTERIOR

TERCERA MORADA. 

LA FIRME DECISIÓN DE CONTINUAR POR SU SENDA

Esta noche de primavera, la Familia Teresiana nos reuníamos en el oratorio de la Residencia para orar como caminantes y realizar un viaje; un viaje al interior, a lo más profundo de nuestro yo y encontrarnos con nuestras heridas y miserias, pero también con la grandeza y misericordia de nuestro Padre Dios.
Y quién mejor que Teresa para ofrecernos este viaje y aprender de ella. ¿Cómo? Con la oración de recogimiento que tanto le acompañó en su vida. Y, una vez dentro, aprender la humildad y la aceptación creativa del yo.

Nos ayudó la ambientación lumínica del oratorio y la visualización de diapositivas muy bien traídas a los momentos que contemplábamos. También la palabra del presentador y los textos escritos hicieron que el viaje resultara más cómodo y apacible. Un elemento esencial: la vela encendida. 

Ni qué decir tiene que predominaron los textos de Teresa proclamados por diferentes voces que resonaban profundas. Silencio y música acompañaron nuestra oración. Todo el equipaje necesario para llegar al final del camino: nuestro yo. Entre texto y texto, la imagen simbólica y el eco de preguntas clave nos mantenían alerta. En el fondo, una lluvia de reconocimientos y respuestas personales.

“Sé mi luz, enciende mi noche…” La luz y la oscuridad jugaban al unísono. Dios iba haciendo su obra… y Teresa colaboraba.

La oración se dio por concluida con el Salmo 24: “Señor, enséñame tus caminos… haz que camine con lealtad… El Señor es bueno… enseña su camino a los humildes…”

A la salida nos fuimos con el símbolo del mensaje de Teresa unida a una pequeña vela capaz de iluminar a lo grande.

¡Feliz Pascua!

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