TEL 96 155 06 78
Plataforma Educamos

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar y personalizar su navegación. Si continúa navegando acepta su uso. Más info

Aceptar

CUARTA MORADA.UN DESCANSO QUE NOS PREPARA PARA LO QUE HA DE VENIR

2Un descanso es lo que en este rato de oración conjunta, tratamos de encontrar y encontramos en la lectura y reflexión de la cuarta morada, hoy en el oratorio de la Residencia de las hermanas. Texto-lectura-silencio-canto… para llegar al Don de los dones.

Y qué mejor que una mirada profunda a nuestro “castillo interior” donde está Jesús esperando para descansar: vamos a recibir dones de amor sin esfuerzo por nuestra parte, nos decía la preparación a la oración; y más: comenzamos a recibir regalos que no podíamos ni soñar.

La iniciamos con esta reflexión y las palabras de Teresa al presentar su cuarta morada: “Para comenzar a hablar de las cuartas moradas bien es menester lo que he hecho, que es encomendarme al Espíritu Santo y suplicarle…” Como Teresa, pues, y certeros sabedores de la presencia del Espíritu entre nosotros, hemos dispuesto nuestro interior con la melodía del corazón: “Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo… salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno”.

Todo el camino de oración de esta tarde-noche se ha dirigido a hacernos conscientes del don regalado del Señor que habita en cada uno; para ello se nos invita a orar desde la consciencia de estar habitado por Él.

No han faltado los textos en los que Teresa nos hace caer en la cuenta de lo vano que es todo esto si prima en nosotros el interés o la vanagloria, y no la capacidad de sublimar el sufrimiento o el deseo hecho vida de hacer lo que el Señor (Su Majestad) desea en cada una de nuestras vidas. Por ello, la reflexión de esta noche pasa por la necesidad de evitar todo lo que como tentación pueda presentarse ante nosotros, esto es, una vuelta de tuerca solapada con la que pretendemos “manipular” a Dios.

Ni que decir tiene que toda la oración de Teresa –y no es menos en esa cuarta morada- tiene como principio y fin el amor: “…que para aprovechar mucho en este camino que deseamos, no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho”; y va señalando en los textos este camino del amor. Un camino que nos lleva a dirigirnos juntos a Dios con el canto: “Donde tú quieras quiero vivir… cuando…como tú quieras..”

Llegados aquí, y escuchando el elocuente silencio del ambiente, toda la oración ha transcurrido por la “escalera ascendente” del amor hecho ternura, hecho sentidos: “silbidos suaves amorosos”, “que conozcan su voz”, “estase toda el alma junta con Él”, “déjase gozar sin ninguna industria”…

Ya en la recta final, y con el optimismo interior de haber disfrutado del Don por excelencia, y para prepararnos a lo que ha de venir, nos llevamos lo que podíamos llamar frutos que Teresa nos ofrece después de esta experiencia con la cuarta morada: menos miedo, menos apego a lo material, más optimismo ante la vida, mejor disposición ante las adversidades, más deseos de ayuda por amor, más afianzamiento en la fe…

El canto “¡Oh, mi Señor y mi Dios, cómo encarecer lo que entre Tú y yo llegó a suceder…!”, cierra este rato de vivencia de oración y nos despedimos hasta el próximo encuentro.

1 

¡Os esperamos el 13 de junio a las 20,00 h para celebrar el fin de curso!

TOP